“La atención es uno de los recursos más escasos e importantes”

Nunca hemos estado tan conectados… ni tan abrumados por tantos emails , mensajes, llamadas y alertas. ¿Hemos conseguido una mayor productividad, 27/09/2017  Barcelona

“La atención es uno de los recursos más escasos e importantes”

Nunca hemos estado tan conectados… ni tan abrumados por tantos emails , mensajes, llamadas y alertas. ¿Hemos conseguido una mayor productividad,

Nunca hemos estado tan conectados… ni tan abrumados por tantos emails, mensajes, llamadas y alertas. ¿Hemos conseguido una mayor productividad, una dirección más eficaz o un montón de ejecutivos, CEO y empleados estresados?

En el reciente II Executive Coaching Symposium, organizado por la Unidad de Executive Coaching del IESE, se ha debatido sobre cómo desarrollar resiliencia en el entorno de trabajo actual, tan exigente, y gestionar la sobrecarga informativa.

Rasmus Hougaard, experto mundial en mindfulness o atención plena y fundador y director general de Potential Project, hizo hincapié en la necesidad de rehuir las distracciones y concentrarse.

“Hoy, la atención es uno de los recursos más escasos e importantes. Antes medíamos la productividad en términos de tiempo y habilidades, pero ahora la atención es igualmente importante para conseguir acabar cualquier tarea”, aseguró Hougaard.

El mindfulness entra en escena

Aunque la concentración es crucial en el trabajo, cada vez más líderes se muestran incapaces de identificar y bloquear las distracciones.

“Estamos perdiendo la capacidad de estar en el aquí y el ahora. Según los estudios, pasamos el 47% de nuestro tiempo distraídos, sin hacer lo que deberíamos”, advirtió Hougaard. Tanto es así que la sobrecarga informativa y la hiperconectividad están afectando negativamente a nuestra capacidad de concentrarnos en las tareas que tenemos entre manos.

El déficit de atención está creciendo en las empresas, “lo que nos lleva a adoptar una actitud reactiva en lugar de actuar de una forma más apropiada”. De resultas que la productividad se resiente y con frecuencia tomamos decisiones emocionales o irracionales. Cuando nuestra mente se acelera sin control, empezamos a actuar en piloto automático.

El mindfulness, la capacidad de volcarnos en el momento presente, puede corregir la falta de concentración de la que adolecen los empleados en la actualidad y ayudarles a tomar mejores decisiones. Si creamos el espacio mental para procesar la información de forma racional y meditada, no reactiva, “podemos ver las cosas como son realmente, revaluarlas y actuar con actitud constructiva”. Así, el pensamiento y la intencionalidad entran en la ecuación y se amplía nuestro campo de visión.


Un estímulo para la creatividad

Además de mejorar la toma de decisiones y la productividad, el mindfulness es un excelente catalizador de la creatividad.

La creatividad brota cuando eliminamos todas las cosas con las que no deberíamos distraernos, es decir, cuando estamos plenamente presentes”. Si nos agobiamos pensando que tenemos que hacer un millón de cosas, no dejamos espacio mental para ser creativos.

La incapacidad para concentrarnos también perjudica nuestro bienestar. La sensación de estrés que invade a muchos ejecutivos se debe a que su mente no procesa de manera racional. Pero cuando practicamos el mindfulness y controlamos nuestra actividad mental, “vemos las cosas con claridad y que el mundo no es hostil y cruel, sino gestionable”. Por tanto, ante una adversidad, seremos más resilientes y tendremos una actitud más positiva.


Bastan diez minutos al día

Según Hougaard, un ejercicio de mindfulness de diez minutos puede cambiarte la vida, tanto la profesional como la personal. “Cerrar los ojos y contar la respiración de uno a diez, así como concentrarse en ello, es una técnica tan básica como eficaz para mejorar nuestra atención plena”.

Esta práctica, consistente en evitar distraerse durante esos diez minutos, desarrolla nuestra capacidad para afrontar las cosas con la cabeza fría. “Y si notamos que nos distraemos, no lo veamos como un fracaso, ya que habremos reconocido el problema”. Las ganas de mejorar nos darán “un segundo extra” en nuestro día a día. Es decir, con cada estímulo que reciba nuestra mente (como nuevos emails, llamadas repentinas, etc.), procesaremos mejor y seremos capaces de tener un mayor impacto.

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